A imagen de la vida

        A imagen de la vida

 

Qué niño irá a caballo pensativo
hacia el mar insondable
para contarnos una dura historia
de despojos guerreros y de hambre
como aquel mediodía que revive
aún hoy
bajo los cascos sollozantes.
Tal vez la vida sea para otros
asunto menos grave
música que escuchamos desplegada
dulcemente en el aire
larga espera en la seguridad
de que el tren llegará temprano o tarde.
Mas para mí no puede ser sino dolor
hecho a su imagen.
Mi porvenir y mi principio
son una misma escena inolvidable
el mar que emerge eternamente
al fondo de una calle
y un niño y un caballo derribados
tragados por el oleaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                       CARLOS SAHAGÚN

Palabras privadas

PALABRAS PRIVADAS

 

 

Tantos años ya, parece mentira.

Crecen los hijos, nunca llega el dinero.

Ese viaje que siempre postergamos.

El tedio cotidiano que hace de la vida una fosa.

Vivir para ver esto, vivir para ser esto.

 

Ha llegado el otoño.

En la últimas tardes de verano

deja el viento la playa abandonada

y las terrazas solitarias.

Ven. Acércate más. Resguardémonos un poco

del frío.

 

FERNANDO ORTIZ

 

 

 

QUISIERA QUE MI LIBRO

 

Quisiera que mi libro

fuese, como es el cielo por la noche,

todo verdad presente, sin historia.

Que, como él, se diera en cada instante,

todo, con todas sus estrellas; sin

que, niñez, juventud, vejez, quitaran

ni pusieran encanto a su hermosura inmensa

¡Temblor, relumbre, música en la frente

-cielo del corazón- del libro puro!

 

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

 

EN EL PRINCIPIO

 

Si he perdido la vida, el tiempo, todo

lo que tiré, como un anillo, al agua;

si he perdido la voz en la maleza,

me queda la palabra.

 

Si he sufrido la sed, el hambre, todo

lo que era mío y resultó ser nada,

si he segado las sombras en silencio,

me queda la palabra.

 

Si abrí los labios para ver el rostro

puro y terrible de mi patria,

si abrí los labios hasta desgarrármelos,

me queda la palabra

 

BLAS DE OTERO

 

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